| 03/02/2010 Como los ángeles Por: Alejandro Alcázar Primero felicitar a José Venancio López porque por fin he disfrutado del fútbol sala a través de la selección española que hasta no hace mucho me hacía más sufrir que gozar. Ha demostrado que siendo valiente uno puede ser campeón y, lo que creo es más importante, que los jugadores se lo hayan pasado en grande jugando a esto del ‘fulbitol’. Y es que algo ha cambiado en esta selección. Ha dejado de ser ‘amarrategui’, a jugar con corsé y calzador, y al que no se encajase el corsé, ya sabía, a casa o bronca que te crió. Esta España es fresca, deslumbrante, rápida, imaginativa, veloz, osada, arriesgada, divertida. Es un poco aquel Caja Segovia que nos sorprendió a todos en los finales del siglo pasado por ser un adelantado a su época. Aquel Caja que nos sorprendió y nos hizo a todos un poco de aquel maravilloso equipo. Esta España sabe arriesgar, marcar los tiempos del partido y hacerle la raya en medio al mejor de los rivales. Da lo mismo que la UEFA y la FIFA sigan escupiendo a la cara a lo que queda de fútbol sala y ha impuesto de fútbol cinco, y digo escupiéndole porque lo del árbitro francés no es que no tenga nombre, es producto de la incoherencia impertinente al que tienen sometido esos organismos a este bello deporte. Así que a mí no me sorprendió lo que pasó, algo que no deja de indignarme hasta lo infinito cada vez que lo recuerdo.Porque en FIFA y UEFA pasan tantas cosas en contra de esta 'modalidad' que cualquier canallada como la de ante los rusos hay que calificarla de esperada. (Por cierto, ni haciendo trampas nos ganan). Esta España es una máquina cuando se pone a ello. Juega al billar con el balón, con los movimientos, con la precisión. Este si que no es un equipo mezquino. Capaz de tener atada una final 3-0 y poder perderla. Algo que otrora era pecado mortal. De ahí que algunos que se dicen demócratas sigan intentando poner bozales a la libertad. Sinceramente, he vuelto a disfrutar con este deporte del que estaba desenganchado por el coñazo de espectáculo por esas reglas infumables para jugar en sala, que no así en un campo de fútbol 7 o fútbol 11. Y es que cuando uno es mejor que otro y tácticamente el que diseña sabe, pasa esto, que los jugadores se lo pasen bomba y que nosotros, los que miramos, más. Por eso, José Venancio, gracias por dejar jugar a tu equipo como los ángeles y hacernos felices viendo fútbol sala (o lo que queda de ello). Lo del título es importante, pero menos. |
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